viernes, 10 de septiembre de 2010

Soneto

Agonías de una noche

Miles de andanzas estoy contemplando
Primavera del joven caminante
Aunque no haya sido un buen navegante
A su fin mi destino va llegando


Lentamente el corazón va sangrando
Al sentir una daga penetrante
En la penumbra el cuerpo agonizante,
Dolores y quebrantos va olvidando.


En la desgracia la carne postrada
Cansada e inútil enmudece al llanto.
La muerte implacable sin apiadarse


Como la noche cubre el camposanto.
Mas esta será mi triste posada
Queda sólo, a la tragedia adaptarse.

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